¡SE BUSCAN! OVEJAS DISRUPTIVAS EN LAS IGLESIAS CRISTIANAS

 

Había una vez una oveja que no pudo encontrar su camino de regreso al redil. La pobre ovejita al verse perdida salió corriendo sin saber por donde iva. Al día siguiente mientras vagaba por las veredas tenebrosas de un gran bosque, se encontró una Biblia. Ella había oído de la Biblia pero nunca la había leido con una mente abierta. La lectura de aquel libro sagrado trajo nuevas esperanzas a su corazón abatido. Un día con lagrimas en sus ojos leyó la parábola de la oveja perdida en Mateo 18:12-14. En aquella corta historia que Jesús, el Verdadero Pastor, contó se dió cuenta que su única esperanza era que su pastor “dejára las otras noventa y nueve” ovejas en el redil y que viniera a buscarla. Cerró su Biblia y desde aquel día se quedo tranquila en aquel bosque esperando a que su pastor viniera por ella. Dios le había mostrado a aquella ovejita perdida que El todavía la amaba y que había dejado bien claro en su Palabra el plan para su rescate.

 

Paso el tiempo pero su pastor no llegaba. “¿Que estará pasando?”, se preguntaba aquella ovejita, “¿Porque mi pastor no viene a buscarme?”, “¿Será que él no ha leído y entendído la parábola que yo leí en la Biblia?”, “¿O acaso no se da cuenta cuanto me ama Dios a mi y que como el pastor de aquella historia Bíblica debe salir a buscarme?”. La pobre ovejita no tuvo otro remedio que seguir esperando, agobiada cada día por los tantos peligros que afrontaba en aquel bosque oscuro y solitario.

 

Mientras tanto de regreso alla en el redil unas pocas ovejas que conocían bien su Biblia se empezaban a preocupar por su hermanita la oveja Perdida.* Un día decidieron hablar con el pastor de aquel redil y le pidieron que por favor fuera el a buscar a la oveja perdida y que no se preocupara por ellas ya que “Jehová” era el Supremo pastor de ellas (Salmos 23:1). El pastor les contestó, “Sí, claro, pero no ahorita, estoy muy ocupado alimentandolas y cuidandolas a todas ustedes”. Trató de calmarlas diciendoles, “ya no se preocupen, al rato uno de mis amigos pastores la va a encontrar y me la va a traer, ya verán”. También se atrevió a decirles, “en toda honestidad, eso de salir a buscar a la oveja perdida sería algo difícil y peligroso para mi.” “¡Eso es cobardía!”, le respondieron las ovejas. El pastor se quedo callado y lentamente se apartó de allí.

 

La Asociación de pastores estaba satisfecha con el trabajo de aquel pastor así que eso no ayudó en nada a la situación. Lo importante para la Asociación era mantener a las ovejas lo más contentas posible y que la “lana” de esas ovejas no faltase ya que de ahí venia el salario de los pastores. Aquellos administradores no se daban cuenta, o no querian ver, que a la vista de Dios los pastores de aquel campo estaban haciendo un trabajo a medias y que por no hacer ni decir nada los balidos de la oveja perdida testificaban cada día en su contra.

 

“¡Pero nosotras estamos bien aquí!”, volvieron a insistirle a el pastor aquellas ovejas. “Dios cuida de nosotras. Ve tu ahora mejor a buscar a la oveja perdida como dice la Biblia. Debes darnos un ejemplo de amor ferviente por las ovejas que perecen y no desanimarnos y debilitarnos por tu falta de espiritualidad. Debes cesar de dedicar tu tiempo y fuerza en donde tu labor no hace ningún bien”. El pastor sintió su conciencia tocada por estas palabras pero después se acordó que la Asociación estaba de su lado y nuevamente no les hizo caso. Simplemente se apartó diciendo entre dientes, “¡Estas ovejitas creen que saben más que su pastor!”.

 

La otras ovejas en el redil, o sea la mayoría, estaban del lado de el pastor ya que ellas no querían que su pastor las dejara por ir a buscar a la oveja perdida. “¡Que otro pastor vaya por la oveja perdida, no usted, pastor!”, le decían unas. “El pastor debe cuidar y velar por cada una de las ovejas en su redil y no descuidarlas”, le decían casi todas. “Para estar fuertes y felices, necesitamos a nuestro pastor,” se escuchó a una oveja decir. “¡Para eso le pagan, pastor!”, se escuchó a otra decir. Con el tiempo todos ellos, el pastor con sus ovejas, perdieron todo interes por la oveja perdida. Las palabras y el ejemplo de aquel pastor tristemente ayudaron mucho a quitar el amor por la ovejita perdida. Aquel redil se transformó en un club de ovejas religiosas sin interes real por la salvación de otros. Se la pasaban discutiendo sobre temas teológicos que solo causaban divisiones entre ellos y que nada tenían que ver con la misión de salvar a la oveja perdida. Las ovejas más jóvenes de aquel redil se desanimaban mucho al ver todo esto y eran las que más sufrían. Aquel redil cayó en un sueño profundo de seguridad carnal.

 

Finalmente las ovejas verdaderas tomaron su decisión y dijeron al pastor, “Si tu no te preocupas por la oveja perdida nosotras sí. No cuentes más con nuestra “lana". Nuestra lana será solo para el sostén de los pastores obedientes a Dios. ¿Por qué deberíamos nosotras seguir apoyando a un pastor que mes tras mes logra tan poco? Que estímulo hay en tus labores para que nosotras te seguimos apoyando con nuestra lana? Tu sigue alimentando y cuidando a las demás ovejas si quieres pero nosotras ya no somos de este redil. Nosotras queremos ser ovejas de Jesús y por eso iremos ahora a buscar a nuestra hermana la oveja perdida. Cuando la encontremos formaremos juntas un nuevo redil cuyo pastor será, no tu, sino Jesús el ‘Pastor y Obispo’ de nuestras almas” (1 Pedro 2:25).

El pastor trató de impedir la salida de las ovejas fieles pero no pudo. Ya era demasiado tarde. Aquellas ovejas habían entendido lo que muchos profesos cristianos hoy todavía no comprenden o no quieren comprender:

 

(1) Que las ovejas también son aquel “pastor” que deja las noventa y nueve en el redil y va en busca de la que se perdió.

 

(2) Que puede y debe haber verdaderos cristianos en rediles sin un pastor de planta, o con un pastor infiel.

 

(3) Los miembros de iglesia que fielmente dan a Dios el diezmo deben demandar fruto de sus pastores (ministros). ¿Qué han hecho? ¿Qué están haciendo?

 

Pastor mucho cuidado, ¡La ‘ovejita’ sabe más que tú!

 

Autor: Jacinto Flores Jr., MDiv

 

*La “oveja perdida” en este artículo representa a todos aquellos lugares o personas en el mundo que todavía estan esperando a un “pastor” que venga a buscarlas y les enseñe todas las verdades vivientes de la Palabra de Dios.

 

“En vez de mantener a los pastores trabajando para las iglesias que ya conocen la verdad, digan los miembros de las iglesias a estos obreros: Id a trabajar por las almas que perecen en las tinieblas. Mantendremos las reuniones, permaneceremos en Cristo, y conservaremos la vida espiritual. Trabajaremos por las almas que nos rodean, y con nuestras oraciones y donativos sostendremos las labores en los campos más menesterosos y necesitados.” —El Evangelismo, p. 280