LO SIENTO, NO PUEDE ENTRAR
LO SIENTO, NO PUEDE ENTRAR

Era una hermosa mañana de sábado la gente llenaba la iglesia a su máxima capacidad. A cada persona que entraba se le daba un boletín en donde ya aparecían los anuncios, el tópico del sermón de ese día, los cantos que se entonarían y la persona por quien se oraría. Al final de la línea se encontraba de pie un ancianito, su ropa estaba sucia y era notorio que no se había dado un baño en días. Su cara estaba cubierta de barba, pues no se había rasurado en mucho tiempo, cuando llegó hasta donde se encontraba el diácono el se quitó su maltratado y viejo sombrero café demostrando respeto, su pelo estaba largo sucio desastrosamente enredado. Sus pies estaban sin zapatos y sólo traía unos sucios calcetines negros. El diácono poniendo su dedo en la nariz le dijo, lo siento pero me temo que no podemos dejarlo entrar a Usted, pues distraería a la congregación y no podemos permitir que alguien interrumpa el servicio. Creo que debe marcharse. El anciano bajó su vista, su mirada estaba destrozada, se puso su viejo sombrero y se dio la vuelta para irse, iba muy triste pues le gustaba escuchar al coro cantar alabanzas al Señor, también le gustaba ver cómo los niños pasaban al frente y entonaban sus cantitos. El cargaba en uno de sus bolsillos una pequeña y usada Biblia, pues le encantaba ver si el pasaje que el ministro predicaba se encontraba subrayado en la Biblia que el anciano traía. El era muy respetuoso y no quería causar ni un problema, así que bajando su cabeza, caminó de regreso bajando los escalones de la grande iglesia. Se sentó y se recargó en la pared cerca de la orilla del patio de la iglesia y se estiro lo más que pudo para escuchar los cantos que la congregación entonaba a través de las ventanas y puertas cerradas. Oh, cuanto deseaba poder estar adentro con todos los demás. Habían pasado algunos minutos cuando de pronto un hombre joven se le acercó y sentándose al lado de él le preguntó que era lo que hacía a lo cual él respondió: yo estaba por ir a la iglesia hoy pero ellos pensaron que yo estaba sucio y que mi ropa era vieja y gastada y temieron que yo pudiera distraer su servicio. Perdón no me presente mi nombre es Jorge. Entonces los dos hombres se saludaron amablemente y Jorge no pudo evitar ver que este hombre tenía pelo largo como el de él y traía puesto un manto sobre su cuerpo amarrado con un cinto de tela color púrpura real, él llevaba sandalias en sus pies que ahora estaban cubiertos por polvo y tierra. El extraño se estiró hasta tocar el hombro de Jorge y le dijo: "hola Jorge, no te sientas mal porque ellos no te dejan entrar, mi nombre es Jesús y he estado tratando de entrar en esta misma iglesia por años, pero ellos tampoco me dejan entrar".


EL REGALO DE DIOS
EL REGALO DE DIOS

Varias niñas adolescentes decidieron formar un club de cosas que no necesitas con el fin de recaudar dinero para misiones. Las chicas decidieron añadir dinero al fondo a través de dar con sacrificio. La mayoría de ellas eran de familias pudientes y con facilidad identificaron maneras de contribuir. Margie era diferente. Su familia tenía pocos bienes y casi nada les sobraba, por lo tanto, fue difícil para ella identificar con qué contribuir. Cierto día se arrodilló al pie de su cama y le pidió a Dios que le mostrara algo que pudiese dar. Mientras oraba, su perrito mascota lamió sus manos. De pronto recordó que el médico de la familia había ofrecido comprarlo. Lágrimas brotaron de sus ojos mientras exclamaba: - ¡Oh Lucero, no me imagino cómo sería tener que despedirme de ti! -entonces pensó en el regalo que Dios le hizo al mundo. -¡Lo haré! -dijo ella. Se dirigió hacia la casa del médico y vendió a su perro por cincuenta dólares. Y aunque echaba de menos al perrito, aun así estaba muy contenta. Cuando el médico supo cuál fue la razón por la que Margie vendió su perro, se lo devolvió con una nota amarrada al collar. La nota decía: Anoche le entregué a Dios lo que sobraba de mi desperdiciada vida. Me encantaría pertenecer a tu club, y deseo comenzar dando a Lucero. Juan 3:16 Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.


ERES TAN RICO Y NO TE HAZ DADO CUENTA
ERES TAN RICO Y NO TE HAZ DADO CUENTA

Estaba Dios sentado en su trono y decidió bajar a la tierra en forma de mendigo sucio y harapiento. Llegó entonces el Señor a la casa de un zapatero y tuvieron esta conversación: - "Mira que soy tan pobre que no tengo ni siquiera otras sandalias, y como ves están rotas e inservibles. ¿Podrías tu reparármelas, por favor?, porque no tengo dinero". El zapatero le contesto: -"¿Qué acaso no ves mi pobreza? Estoy lleno de deudas y estoy en una situación muy pobre; y aun así ¿quieres que te repare gratis tus sandalias?" -" Te puedo dar lo que quieras si me las arreglas." El zapatero con mucha desconfianza dijo: -"¿Me puedes dar tú el millón de monedas de oro que necesito para ser feliz?" -"Te puedo dar 100 millones de monedas de oro. Pero a cambio me debes dar tus piernas..." - "¿Y de que me sirven los 100 millones si no tengo piernas?" El Señor volvió a decir: -Te puedo dar 500 millones de monedas de oro, si me das tus brazos." -"¿Y que puedo yo hacer con 500 millones si no podría ni siquiera comer yo solo? "El Señor habló de nuevo y dijo: - "Te puedo dar 1000 millones si me das tus ojos." - "Y dime; ¿qué puedo hacer yo con tanto dinero si no podría ver el mundo, ni podría ver a mis hijos y a mi esposa para compartir con ellos?" Dios sonrió y le dijo: -"Ay, hijo mío; ¿cómo dices que eres pobre si te he ofrecido ya 1600 millones de monedas de oro y no los has cambiado por las partes sanas de tu cuerpo? ¡Eres tan rico y no te has dado cuenta! ...".


QUIERO CONQUISTAR TU CORAZON MI SEÑOR..!!

 

Esta mujer en Mat 15:21... Conquisto a Jesus con estas tres actitudes:


PERSEVERANCIA, no la detuvo ni la barrera social y racial que había entre ella y los judíos, tampoco la detuvo lo que las demás personas podían decir de ella.


ADORACION, Conquista el corazón de tu Dios con una actitud de Adoración.


HUMILDAD, ella llego con un corazón humilde, reconociendo quien era ella y quien era la persona ante la cual se estaba postrando. Esa es una actitud de humildad, reconocer que nosotros no somos nada y que él es Señor sobre todo.

Dios...solo quiere verdadera adoración, perseverancia y humildad. Busca primero el reino de Dios y su justicia y todo lo demás os será añadido (Mt 6:33). Dios está esperando que conquistes su corazón...!!


¿TE SOLTARIAS?...
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Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar una altisima montaña, inició su travesía después de años de preparación. El buscaba la gloria solo para el, por lo tanto subió sin compañeros.

Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y mas tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo..., y oscureció.

La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña. Ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidad, la luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.

Subiendo por un acantilado, a solo unos pocos metros de la cima, se resbaló y se desplomó por el aire, cayendo a velocidad vertiginosa. El alpinista solo podía ver veloces manchas oscuras 
y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad.

Siguió cayendo... en esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos los episodios gratos y no tan gratos de su vida. Pensaba en la cercanía de la muerte....

Sin embargo, de repente, sintió el fortísimo tirón de la larga soga que lo amarraba de la cintura a las estacas clavadas en la roca de la montaña.

En ese momento de quietud, suspendido en el aire, no le quedó mas que gritar: ¡¡¡AYUDAME DIOS MIO...¡¡¡

De repente, una voz grave y profunda de los cielos le contestó:
- ¿QUE QUIERES QUE HAGA?
- ¡Sávame, Dios mio!
- ¿REALMENTE CREES QUE YO TE PUEDO SALVAR?
- ¡Por supuesto, Señor!
- ENTONCES CORTA LA CUERDA QUE TE SOSTIENE...

Hubo un momento de silencio; el hombre se aferró mas aún a la cuerda...

Cuenta el equipo de rescate, que al otro dia encontraron a un alpinista colgando, muerto, congelado, agarradas sus manos fuertemente a la cuerda... A TAN SOLO DOS METROS DEL SUELO.

¿Y tu? ¿Qué tan aferrado estas a tu cuerda? ¿Te soltarías....?